Autor: JASON FRIED
Trabajar más horas no te hace más valioso, te hace desperdiciar tu vida. Descubre cómo la calma también puede ser rentable.
¿Cuántas veces a la semana (¡o al día!) piensas «qué locura» ante tu lista de tareas pendientes, el chat que echa humo o los mails que se acumulan sin que tengas tiempo de pensar respuestas decentes? Probablemente, más de las que te gustaría…
Esto se debe a que vivimos en una cultura que confunde compromiso con agotamiento, en la que se premian las jornadas interminables, en la que las reuniones arrasan con nuestros días, y en la que hemos normalizado dedicar más tiempo a las «crisis» que a la creatividad.