Autor: MARK MANSON
Durante décadas, se nos ha dicho que el pensamiento positivo es la clave para tener una vida feliz y próspera. “Al diablo con el positivismo”, dice Mark Manson. “Seamos honestos: las cosas están mal y tenemos que aprender a vivir con ello”. En su exitoso blog en Internet, Manson no endulza la realidad ni busca quedar bien. Dice las cosas como son: una dosis de verdad cruda, refrescante y honesta que hace mucha falta hoy en día. El sutil arte de que te importe un caraj* es su antídoto contra esa mentalidad de consentirnos y de “todos tenemos que sentirnos bien” que ha contaminado la sociedad moderna y ha malcriado a una generación, premiándola con medallas de oro simplemente por participar.
Manson sostiene, respaldado tanto por investigaciones académicas como por oportunos chistes escatológicos, que mejorar nuestras vidas no depende de nuestra capacidad de convertir limones en limonada, sino de aprender a soportar mejor los limones. Los seres humanos somos imperfectos y tenemos limitaciones: “no todos pueden ser extraordinarios; en la sociedad hay ganadores y perdedores, y algunas cosas no son justas ni son culpa tuya”. Manson nos anima a conocer nuestras limitaciones y aceptarlas. Cuando abrazamos nuestros miedos, defectos e incertidumbres; cuando dejamos de huir y evitar las dificultades y comenzamos a enfrentar verdades dolorosas, podemos empezar a encontrar el valor, la perseverancia, la honestidad, la responsabilidad, la curiosidad y el perdón que buscamos.
Solo hay una cantidad limitada de cosas que realmente nos pueden importar, por eso debemos descubrir cuáles son las que verdaderamente tienen valor, explica Manson. Aunque el dinero es algo bueno, preocuparse por lo que hacemos con nuestra vida es mucho más importante, porque la verdadera riqueza está en las experiencias. Con un necesario momento de realidad que te toma de los hombros y te obliga a mirarte a los ojos, lleno de historias entretenidas y un humor irreverente, despiadado y sin filtros, El sutil arte de que te importe un caraj* es una sacudida refrescante para una generación, ayudándola a construir vidas más plenas, equilibradas y con los pies en la tierra.