Autor: STEVEN HELLER
La idea de invencibilidad de Estados Unidos se vio zarandeada por los atentados del 11-S. La burbuja de las puntocom había estallado, Estados Unidos había declarado la guerra a Irak y la ecoansiedad empezaba a generalizarse, prueba de lo cual daban las impresionantes ventas del Toyota Prius.
Y para evadirse, expresarse e incluso establecer relaciones románticas, Estados Unidos se volcó en la tecnología. Los frikis de la informática se convirtieron en los nuevos superhéroes y el iPod y el iPhone se encumbraron como los reyes supremos, tanto en términos comerciales como de creatividad. Las redes sociales iniciaron su ascenso imparable, con MySpace y Facebook alentando a las marcas comerciales a apostar por la interacción con sus clientes. Series de prestigio como Los Soprano, Mad Men y Breaking Bad se apoderaron de la pequeña pantalla, Netflix cambió los DVD por correo por la emisión de contenido en streaming y nació la telerrealidad con sus nuevas estrellas al tiempo que Paris Hilton decretaba: «Es el último grito».
Amazon e eBay amenazaron la centralidad cultural del centro comercial y los famosos, desde Michael Jordan hasta Madonna, prestaron su nombre a whiskies, zapatillas deportivas y perfumes. La salud y el bienestar alimentaron el crecimiento de marcas como Whole Foods y Lululemon, con unos consumidores que valoraban cada vez más las experiencias, la ética y la personalización.
Con diez capítulos que cubren todo el espectro publicitario, desde la alimentación y la moda hasta el entretenimiento, los negocios, los viajes y los automóviles, y con menciones especiales tanto a los mejores como a los peores anuncios, All-American Ads of the 2000s refleja una época en la que la publicidad aún tenía el poder de vender productos y sueños a millones de personas pero también reflejaba a unos Estados Unidos sumidos en una profunda transición.
IDIOMA ORIGINAL
The idea of America's invincibility was shaken by the 9/11 attacks. The dot-com bubble had burst, the United States had declared war on Iraq, and eco-anxiety was becoming widespread, as evidenced by the impressive sales of the Toyota Prius.
And to escape, express itself, and even establish romantic relationships, the United States turned to technology. Computer geeks became the new superheroes, and the iPod and iPhone reigned supreme, both commercially and creatively. Social media began its unstoppable rise, with MySpace and Facebook encouraging brands to focus on customer interaction. Prestigious series like The Sopranos, Mad Men, and Breaking Bad took over the small screen, Netflix traded mail-order DVDs for streaming content, and reality TV was born with its new stars just as Paris Hilton declared, "It's all the rage."
Amazon and eBay threatened the cultural centrality of the shopping mall, and celebrities from Michael Jordan to Madonna lent their names to whiskeys, sneakers, and perfumes. Health and wellness fueled the growth of brands like Whole Foods and Lululemon, with consumers increasingly valuing experiences, ethics, and personalization.
With ten chapters covering the entire advertising spectrum—from food and fashion to entertainment, business, travel, and cars—and featuring special mentions of both the best and worst ads, All-American Ads of the 2000s reflects a time when advertising still had the power to sell products and dreams to millions, but also reflected an America in the midst of a profound transition.


