FRAGMENTO CIUDADES DE CENIZAS

FRAGMENTO TRILOGIA FUEGO 2 - CIUDADES DE CENIZAS 
Joana Marcús

 

LA CHICA QUE YA NO SABIA QUIEN ERA

Unas horas atrás, solo era una chica asustada por el ataque a su ciudad.
Unos días atrás, solo era una alumna cuya mayor preocupación era cruzar un circuito con cuerdas. Unos meses atrás, solo era una recién llegada en la que nadie parecía confiar del todo.

Unos años atrás, solo era una androide sin nombre, en ese momento... Alice ya no estaba segura de quien era. Lo único que tenia claro era lo aterrada que estaba. Tras desvelar su numero y su identidad, los guardias la habían encerrado en la sala de actos. La habían esposado y sentado a la mesa de los guardianes. Alice había pensado que avisarían a Deane y en cuestión de minutos ya la estarían juzgando, pero eso no sucedió. De hecho, los minutos se convirtieron en horas, y estas empezaron a volverse insoportables.
En su cabeza, solo para entretenerse, ideo unos cuantos planes de fuga. El primero era encontrar una palanca con la que poder abrir cualquiera de las ventanas. También había sopesado esperar tras la puerta principal y, en cuanto apareciera un guardia, lanzarse sobre el y robarle el arma. Otra opción era buscar una posible salida trasera, quizá por la zona donde solían reunirse los guardianes antes de los juicios. El problema era que, para llevar a fruición todos esos planes, necesitaba librar suaqsposas. Y no encontraba la manera de hacerlo. Casi pudo visualizar a Rhett y a Tina hablando con Deane, tratando de convencerla de que no le hiciera daño. Quizá Tom y Shana estarían al lado de esta, recalcando lo peligrosa que era Alice, incluso Kenneth parecía una buena opción para ocupar ese puesto. Al otro lado de la ciudad, Trisha se sentiría traicionada por no haber descubierto la condición de Alice hasta ese momento. Al menos Jake se habría puesto salvo y se habría deshecho del cuchillo con el que había intentado herir a sus atacantes para ganar tiempo.


Volvió la cabeza al detectar movimiento al otro lado de las ventanas. Uno de los alumnos de Deane vigilaba el edificio, tranquilo, dando vueltas alrededor de este. Alice ya había presenciado tres relevos y, teniendo en cuenta que los turnos solían ser de dos horas, suponía que habrían pasado unas seis desde que la habían encerrado. No era un gran consuelo.

Ya se le habían cerrado los ojos tres veces cuando apoya mejilla en la mesa de madera. No quería quedarse dormida, la idea de que alguien entrara sin ser ella consciente hacia que su cuerpo se tensara de terror. Respiro hondo, acomodando la cabeza sobre la dura superficie, y volvió a bajar los parpados sin darse cuenta.

Deberías mantener los ojos abiertos, Alice los abrió lentamente, confusa, y le pareció ver a alguien sentado junto a ella. Esa persona apoyo los codos en la mesa, y la bata blanca e inmaculada que llevaba contrastaba con el aspecto pardo y descuidado de la estancia. Alice alzo la mirada, resiguió su cuello hasta llegar al pelo castaño echado hacia atrás con gracia, la barba corta del mismo color y un par de ojos cálidos clavados en ella.

-Padre? -pregunto con voz arrastrada, fatigada -Que hace aquí?
-Creo que lo que deberíamos preguntarnos es que haces tu aquí, Alice. Te dije que te mantuvieras alejada de los rebeldes.
-Me dijo que me dirigiese al este y eso he hecho -se justifico ella con un hilo de voz-. Mas allá no hay nada, padre. Solo agua. El no ofreció ninguna explicación. De hecho, ni siquiera mostro arrepentimiento. Se limito a negar lentamente con la cabeza.
-No deberías estar aquí. Ahora que conocen tu secreto, te encuentros en peligro.
-No puedo escapar. Es que no lo ve? Me han esposado
-Unas esposas no deberían ser un enemigo invencible.
-Y que hará? Salvarme usted? Su padre se limito a sonreír.

-Rhett me ayudara, al igual que Tina. -Alice no supo si estaba tratando de convencerse a si misma o a su padre, pero continuo hablando-. Son mi nueva familia.
-iAh, si? -dijo el hombre con voz dolida-. Pensé que yo era tu familia .
Alice fue incapaz de responder. No sabia en que momento había dejado de incluir a su padre en su concepto de familia, pero acababa de darse cuenta de ello.
-iPor eso permitiste que me ejecutaran? -siguió el en voz baja. Su expresión se había vuelto desolada-. Necesitabas encontrar una nueva familia?

-No..., yo no...
-Es que no te hacia feliz?
iNo, padre, no es...!
De pronto, un golpe seco hizo que Alice se incorporara
de un brinco. Miro a su alrededor, alarmada, en busca del origen del sonido. Sin embargo, lo primero que vio fue que su padre no estaba con ella en la sala. Se había quedado dormida sobre la mesa. Con la respiración agitada, continuo con su búsqueda hasta dar con el guardia que acababa de entrar. Transportaba una pequeña cantimplora en la mano que se balanceaba al compas de los pasos de este. La dejo en la mesa, delante de Alice.

-Bébetela despacio -le recomendó sin apenas mirara-. Dudo que vayan a traerte otra. Alice aguardo a que el guardia la dejara sola, entonces se abalanzo sobre la cantimplora y dio unos ávidos tragos. Aunque estaba sedienta, se obligo a parar. Si lo que había comentado el guardia era cierto, debía moderarse. Aun así, consumió casi un cuarto del contenido. Apenas un rato mas tarde, el cansancio pudo con ella y, finalmente, cedió al sueno con la mano sujeta a la cantimplora.

***

-La odio... la odio muchísimo!
Gabe le dedico una mirada de reojo, pero no comento nada.
-Se cree que puede darme ordenes -siguió ella, paseando por la habitación-. i Que pasa? Que soy su esclava? i Tengo que hacer todo lo que me pida?
No es tan mala -murmuro el chico. Me obliga a volver a casa cuando ella quiere! Si confiara un poquito en mi, me dejaría regresar cuando me diera la gana. Como siempre que Alicia soltaba frases como aquella, Gabe empezó a liarse un cigarrillo y a fingir que no la escuchaba.

-Que viva en su casa y sea su hija no le da derecho a controlar mi vida -seguía ella, también como de costumbre-. Simplemente.. j no me soporta! No se por que no lo admite de una vez. No me aguanta. Punto.

Se detuvo durante unos segundos para mirar por la ventana de la habitación de Gabe. Estaba lloviendo de nuevo, cosa que la puso de peor humor todavía; su madre le había escondido las llaves de la moto para que no saliera de casa y ahora tendría que volver andando bajo la lluvia.
-Si alguna vez tengo hijos, no seré como ella -añadió de mala gana-. Los querré mucho y dejare que hagan lo que les apetezca, que sean quienes decidan ser. No seré.. tan mala madre. Y no hare que mis hijos sientan lo que ella me hace sentir a mi, porque...
-Al, creo que deberías irte a casa.
La muchacha, que había planeado un monologo bastante mas largo que ese, se volvió hacia el con una ceja enarcada.
-i Y eso a que viene ahora?

-A que solo has venido a quejarte de tu madre, como de costumbre. i Te das cuenta de lo agotadora que puedes llegar a ser?
Alicia habría esperado esas palabras de cualquier persona menos de Gabe. Se quedo mirándolo con expresión perpleja y sin saber que decir. La había pillado con la guardia baja.

El, por su parte, soltó el cigarrillo a medio terminar sobre la mesita y se puso de pie.
-Estoy hablando en serio, deberías marcharte.
-Pero... -Pero i qué? Que no te estoy escuchando? Cuando fue la ultima vez que tu me escuchaste a mi, Al? Porque yo ni siquiera la recuerdo.
Con un suspiro, se detuvo delante de la puerta de su habitación
y la abrió para ella, que seguía clavada en su lugar.

-Esta lloviendo! -protesto.
- Me da igual.
-Es que no puedes comportarte como un buen novio por una vez en tu vida...?
-Ya basta, Al! -De repente, Gabe pareció decidir que no estaba dispuesto a aguantar mas aquella actitud. Soltó la maneta de la puerta y se acerco a Alicia, enfadado-. No ves que lo único que sabes hacer es culpar a los demás de tus problemas? Si sucede algo en tu casa, es culpa de tu madre. Si pasa algo en el instituto, es culpa de Charlotte. Si ocurre algo en nuestra relación, es culpa mía.
iY así con todo!
-iNo es culpa mía que..!
-iSi, si que hay cosas que son culpa tuya! & Por que es tan difícil asumirlo? Deja de echar balones fuera intentando cargar a los demás con la responsabilidad de tu desastre de vida, porque, aunque te resulte imposible creerlo, tu eres la principal culpable. En esa ocasión no se detuvo para esperarla, sino que abrió la puerta de su cuarto e hizo un gesto impaciente, que Alicia obedeció sin darse cuenta. Ya en el pasillo, intento darse la vuelta para añadir algo mas, pero Gabe le cerro la puerta y le negó la oportunidad.

***

Alice abrió los ojos lentamente. Alguien acababa de entrar en el edificio. Seria el mismo guardia? No tardo en percatarse de que no era el. Había tres personas acercándose entre los asientos del publico. Y quien lideraba el grupo hizo que Alice soltara un suspiro de alivio.

-Rhett -murmuro mientras se erguía. Por fin una buena noticia.
Cuando estuvo junto a ella, Alice tiro de las esposas para recordarle que seguía inmovilizada. No obstante, el, por su expresión seria, parecía ser muy consciente de ello. Observo sus muñecas atadas, pero no dijo nada. Alice termino perdiendo la paciencia .
-Que habéis decidido? Cuando será el juicio?
Rhett no respondió. De hecho, se limito a sacar una pequeña llave del bolsillo y abrir las esposas. Alice se acaricio las muñecas doloridas y acepto su ayuda para ponerse de pie. Poder estirar por fin las piernas fue muy satisfactorio.

Mientras Alice seguía masajeándose la piel enrojecida,
Rhett acepto un pequeño objeto que le tendió uno de los guardias. Sin decir una palabra, lo levanto y ella pudo ver que era una jeringuilla llena de un extraño liquido azul. Saco unas gotitas, le dio un golpecito con un dedo y acto seguido se volvió de nuevo hacia Alice. Ella retrocedió, dubitativa.

-¿Qué es eso?
-No te muevas -le advirtió.
-No. Dime que es.
Rhett analizo la situación antes de hacer un gesto a los guardias, que se acercaron rápidamente a Alice. Ella apenas pudo reaccionar antes de que la sujetaran. Trato de forcejear, sorprendida, pero entonces sintió el pinchazo en el cuello. Al poco, una rara sensación de mareo hizo que sus rodillas se doblaran y que apoyara, sin querer, la mayor parte de su cuerpo en los dos guardias. Lo ultimo que vio antes de cerrar los ojos fue a Rhett dejando la jeringuilla vacía sobre la mesa.


* * *

Con el rostro medio oculto tras la puerta de la taquilla, Alicia observo a Gabe desde la distancia. Hablaba con un reducido grupo de
amigos con el que solía juntarse esos días. Parecía estar pasándoselo bien. Se pregunto si los preferiría a ella. Una agria sensación se instalo en su estomago al comprender que lo mas probable era que si.
Sin poder aguantar ni un segundo mas, cerro la taquilla con fuerza y se acerco a pasos agigantados al grupo. Estaban despidiéndose. Alicia fue directa hacia Gabe, que pareció percibirla incluso antes de que estuviera cerca de el. Por la expresión que puso, dejo bastante claro que no se alegraba de verla.
-No empieces -le advirtió en voz baja.
-Hola a ti también, eh? O ahora ni siquiera nos saludamos?
El chico echo una ojeada a su alrededor, tenso. Ella había subido la voz y sus compañeros los observaban con curiosidad.

-No es el momento, ni tampoco el lugar -dijo finalmente- nos veremos, Al. Pero ella no estaba dispuesta a dejarlo marchar tan deprisa. Lo retuvo por el codo, obligándolo a mirarla. Gabe empezó a perder la paciencia.
-No puedes dejar de hablarme como si nada - espeto ella enfadada-. Soy tu novia!

-Al, déjame tranquilo, en serio. Esto ya no...
- Como te sentirías si fuera al revés? No te jodería?
-i Qué me ignoraras? Si te soy sincero, lo agradecería bastante. Alicia perdió un poco de valentía cuando escucho las risitas de sus compañeros. Especialmente porque sabia que una de ellas pertenecería a Charlotte, la chica que le había hecho la vida imposible desde que tenia memoria. Prefirió no volverse y centrarse únicamente en Gabe.
- Podemos hablar un momento? -pregunto, tratando de sonar mas conciliadora.

-No, Alicia. No nos queda nada mas que decir.
- Como puedes decir eso? ; Ni siquiera me has dejado explicar nada!
-i Para que? & Para que vuelvas a hacerte la victima y a echarme la culpa a mi de todos y cada uno de nuestros problemas?
-Gabe se soltó de su agarre, provocando mas risitas. A esas alturas, el no parecía estar escuchándolas-. Como tengo que decirte que me dejes en paz para que entiendas que no quiero saber nada mas de ti?

Alicia dio un paso atrás, perpleja, cuando Gabe la esquivo para escabullirse. Se abrió paso entre los compañeros que se habían detenido a escucharlos, pero ella solo pudo mantener la mirada clavada en el suelo.

* * *
-Cuanto nos darán por ella?
Alice quiso abrir los ojos, asustada, pero una venda se lo impidió. Tras el primer momento de pánico, se dio cuenta de que también tenia una mordaza y las manos inmovilizadas por delante de su cuerpo. Intento tocar las ataduras con los dedos y se percato de que volvían a ser las esposas que habían usado en la sala de actos. Probo suerte con las piernas y, menos mal, comprobó que estaban libres.
Una parte de ella quiso ponerse a gritar a pesar de llevar la mordaza, presa del terror. Pero no era momento de entrar en pánico. Primero tenia que descubrir. Respiro hondo, tratando de calmarse, y, dado que no podía ver, se centro en el resto de los sentidos. Por el ruido y las sacudidas, dedujo que estaba en un coche. Muy cuidadosamente, movió uno de los pies hacia delante para descubrimiento en la parte trasera o delantera del vehículo. Al chocar con el freno de mano, supo que estaba en el asiento central trasero. Eso explicaría el hecho de tener una persona a cada lado de su cuerpo. Probablemente eran guardias, custodiándola.
-iY bien? -insistió la voz que la había despertado. Su dueño estaba sentado a su izquierda-. Cuanto nos darán por ella?
-No lo se. -Ese era Rhett. Estaba sentado a su derecha.
Sonaba mucho mas distante que de costumbre.
- Como no vas a saberlo? Nunca has vendido androides?
-Pues no, no es mi pasatiempo favorito.
-A mi me parece un plan perfecto, es para lo único que valen.
Entonces, Alice por fin reconoció al dueño de aquella voz.
Era Kenneth. Sin darse cuenta, su cuerpo se movió hacia la derecha para intentar alejarse de el y acercarse a Rhett. Pero este ultimo la empujo de vuelta a su lugar casi al instante. No entendía nada. Por que estaban Rhett y Kenneth en el mismo coche? Que le habían inyectado en el cuello? La había dejado inconsciente, pero en su zona habían repetido decenas de veces que no existía ningún tipo de sedante que funcionaron androides.

-iY por que no la llevamos a Ciudad Capital nosotros mismos? -insistió Kenneth-. Seria mas fácil. Así no tendríamos que depender de que los demás cumplan su parte.
-Porque no. -En esa ocasión, Alice reconoció la voz de Deane al instante. Probablemente fuera quien conducía. Deja de cuestionar mis ordenes y céntrate. La mordaza le dificultaba mucho respirar, y el calor que hacia en el coche lo empeoraba todavía mas. Alice trataba de inspirar por la nariz, pero sentía que no era capaz de hacer funcionario pulmones. Además, una desagradable presión se había instalado en su pecho y le impedía pensar con claridad. Intento hablar, pedir ayuda, pero resulto inútil. Nadie pareció percatarse de su angustia. El coche se detuvo lentamente y las puertas empezaron a abrirse.
-Ya hemos llegado - escucho que decía Rhett.

Volvió la cabeza en su dirección. Según lo que había percibido, se habían quedado solos. Si había un momento en el que pudiera confesarle que estaba de su lado, o al menos tocarla para darle una señal de que seguía apoyándola, era aquel. Alice trato de acercarse en busca de esa pequeña demostración de confianza, pero lo único que consiguió fue que la agarrara del brazo y la hiciera salir del vehículo. Y, entonces, la posibilidad que había estado descartando hasta ese momento, la de que Rhett estuviera abandonándola de verdad, empezó a ganar peso. Intento convencerse a si misma de que era imposible, de que el jamás le haría daño, de que no era como los demás Pero i no la ayudaría en caso de que estuviera de su parte? No intentaría hacerle saber que podía contar con el para que no tuviera miedo? Decidió darle una ultima oportunidad solo por mantener la esperanza. Permitió que la guiara del brazo con el resto del grupo sin protestar.


Escucho otras puertas de coche cerrarse. Rhett la detuvo cerca del ruido y la mantuvo a su lado.
-Ahí vienen -dijo Deane. Sonaba un poco tensa. Efectivamente, varias personas se acercaron a ellos de forma muy poco discreta. Iban charlando y riendo. El grupo de Alice, en cambio, estaba sumido en un rígido silencio. Ella se acerco un poco mas a Rhett, asustada, y el no la aparto.

Alguien, probablemente el líder del otro grupo, se acerco. Alice percibió que se había detenido justo delante de ella.
-Buenos días, Deane -saludo, y Alice reconoció a Charles al instante. De hecho, levanto la cabeza de golpe para buscar el origen de su voz. El empezó a reírse-.  -Vaya, parece que alguien se acuerda de mi.
-Aquí esta la androide -dijo Deane-. En perfectas condiciones.
La mano de Rhett tiro de ella hacia delante hasta que fue sustituida por otra menos conocida, pero mas cálida. Alice trastabillo. Charles la sujeto mas fuerte.
-Perfectas condiciones? -repitió este-. Lo de amordazarla y atarla era necesario? Es una androide, Deane, no una asesina a sueldo.

-Es para no tener que preocuparnos de que escape
iY no te importa que se ahogue? Rebajaría bastante su precio.
Alice, que hasta ese momento había sentido que no le llegaba suficiente aire a los pulmones, pudo volver a respirar de nuevo cuando Charles la soltó para retirar la mordaza.

Tomo una profunda bocanada de aire, intentando aliviar la presión en el pecho, y poco a poco fue recuperando el aliento otra vez.
-Quiero mi recompensa - Deane rompió el silencio que se había formado.
-iTu recompensa? Quien la va a llevar a la capital seré yo, no tu.
-Pero yo te la he entregado
Charles, que había vuelto a sujetarla del brazo, repiqueteo un dedo sobre este como si lo estuviera considerando.
-Aunque quisiera dártela, querida Deane, no la tendré hasta que entregue a la chica.
-No es una chica -puntualizo Kenneth.
Ah, no? -La voz de Charles sonó socarrona-
Y i que es?
-Es... una maquina.
-Y tu no eres un genio, eso esta claro.
-Silencio -le siseo Deane a su alumno antes de volver a centrarse en Charles-. Es su primera salida. -Fue toda su justificación.
-Menudo equipo tienes. Un novato, Cara cortada y tu, que ni siquiera necesitas apodo para ser un chiste.

i Tenemos un trato o no? -interrumpió ella claramente molesta.
-Supongo que si.
-Esperare noticias tuyas.
Alice no fue del todo consciente de la situación hasta que Charles la metió en su coche y cerro la puerta. Hasta ese momento, había estado esperando que Rhett hiciera algo para salvarla, lo que fuera, pero al parecer se había marchado con los demás. Ni siquiera estaba segura de como debía sentirse cuando Charles, que acababa de sentarse a su lado, soltó un suspiro y empezó a retirarle la venda de los ojos
-Vamos -le dijo al conductor mientras tanto-. Solo quiero llegar a casita y tirarme sobre la cama para no hacer absolutamente nada de provecho en lo que queda de día. Quienes fueran que iban en los asientos delanteros empezaron a reírse, pero obedecieron la orden y encendieron el motor del coche. Ya en movimiento, Charles por fin le quito Alice la venda de los ojos
-Mejor, eh?
Ella miro a su alrededor. Todavía estaba mareada por el liquido azul.
Donde...?
-Pronto llegaremos al campamento de caravanas.

Esa no era la respuesta que buscaba, y ambos lo sabían. Alice supuso que no iba a darle otra, así que se limito a observar a las dos personas que iban delante. La que conducía era una chica no mucho mayor que ella con el pelo oscuro y rapado por los lados. El copiloto era un tipo de unos treinta años que canturreaba una canción que sonaba por los altavoces . Y luego estaba Charles, que la miraba con una expresión despreocupada. Seguía teniendo esa belleza extraña y magnética característica de los androides. Cabello castaño por los hombros, no demasiado peinado, mandíbula marcada y cubierta por una barba de unos pocos días, ojos claros, de un tono castaño rozando el dorado, y una media sonrisa encantadora. Vestía la misma gabardina marrón que llevaba en su ultimo encuentro.
-i Todavía estas mareada por el liquido azul? -pregunto.
Alice tuvo que carraspear antes de poder hablar. Notaba la garganta muy seca.
-Sabes lo que es? -consiguió pronunciar.
-Si lo que quieres es una explicación técnica, has llamado a la puerta equivocada. Lo único que se es que lo llaman sedante azul y que es lo único capaz de dormir a un androide. No se de donde ha salido, pero empezó a circular hace unos meses. Me pregunto como habrá llegado a manos de Deane.
Le guiño un ojo, divertido, como si estuviera insinuando
algo mas. Pero Alice no estaba por la labor de ponerse a analizar nada.
i Vas a llevarme a la capital?

-Cuando lleguemos, puedes preguntarme lo que quieras. -El saco algo del bolsillo de la gabardina. Un cigarrillo hecho a mano, como en su sueno. Lo encendió con una cerilla y le dio una larga calada-. Mientras tanto, disfruta del
paisaje. Lo cierto es que lo intento, pero el mareo perduraba e hizo que cabeceara durante todo el trayecto. Para cuando llegaron al campamento, no estaba muy segura de si se había quedado realmente dormida en algún momento. El la ayudo a bajar del coche y, tirando de ella por las esposas, recorrió el lugar. Era una pequeña explanata con cinco caravanas colocadas en circula, de modo que formaban una especie de escudo para todos aquellos que había junto a la hoguera que estaban preparando en su centro. Los compañeros de Charles vestían ropa de todo tipo y color, reían de manera escandalosa y la mayoría también fumaba. Lo que mas llamaba la atención eran sus peinados. Algunos iban rapados a medias, otros tenían mechones de colores llamativos y otros, recogió los extraños. Alice los observo con cierta fascinación mientras se acercaba. Charles no se detuvo hasta llegar a una de las caravanas que formaban el circula. A diferencia de las demás, el blanco original había sido sustituido por una demencial capa de distintos colores que no seguían ningún tipo de patrón. Parecía que, simplemente, alguien hubiera decidido lanzar varios cubos de pintura de manera totalmente aleatoria.
-Te gusta? -pregunto el al notar que Alice examinaba la caravana.
Ella torció un poco el gesto, lo que le provoco al chico una isotada.

-Si se te ocurre alguna idea de decoración, soy todo oídos.
Sin añadir mas, abrió la puertecita de la caravana e hizo un gesto en su dirección. Alice, tras dudar un instante, decidió obedecer y entrar. Quizá por fuera no pareciera gran cosa, pero por dentro era bastante amplia. El suelo era rojizo, las paredes y el techo abovedado, blancos. En la parte delantera estaban los mandos de conducción; tras esa zona, un sofá y una mesa castaños y una diminuta cocina con lo que parecía un pequeño televisor.

-iTe gustan las antigüedades? -pregunto ella, señalándolo. Charles, que acababa de entrar, hizo una mueca.
-No. Nos lo dieron en un intercambio y me lo quede. Nadie mas lo quería.

Alice continuo con su inspección y, aparte de una puerta
que conducía al cuarto de baño y dos ventanucos no mucho mas grandes que su mano, solo había una cama doble con viejas sabanas a rayas moradas y amarillas. No cabía duda de que a Charles le gustaba rodearse de colores muy vivos.
-Ah, si. -El chico rebusco en su bolsillo antes de sacar
una pequeña llave plateada-. Supongo que prefieres que las quite, i no?
Alice asintió al instante y le ofreció las muñecas. Volvía a tener las mismas marcas rojas que antes. Se las acaricio apretando los labios. Charles, mientras tanto, había lanzado las esposas a la cama y se había quitado la gabardina para dejarla sobre el respaldo del sofá. Debajo solo llevaba una camiseta azul fina y ajustada cuyas mangas le llegaban hasta los codos y le marcaban unos hombros y brazos torneados. Abrió la nevera canturreo una melodía y, tras unos segundos, saco lo que parecía un dulce.

Como ella no se había movido, tras el primer mordisco le ofreció el resto.
- Tienes hambre
-Si como algo, lo vomitare
-Ah. Y vas a quedarte ahí de pie toda la noche? Se te va a hacer eterna. Mejor ponte cómoda. Como si estuvieras en tu casa .
-No quiero ponerme cómoda. -La lucidez empezaba a regresar a la mente de Alice, que se paso ambas manos por la cara-. Quiero saber que esta pasando.
Charles la miro unos instantes, como si la respuesta fuera mas que obvia.
-Te han vendido, querida.
Alice hablaba mas de veinticinco idiomas, y podía defenderse bastante bien en todos ellos. Ni siquiera ella conocía el
numero de palabras que era capaz de pronunciar. Y, sin embargo, tras esa afirmación, lo único que encontró dentro de su extenso catalogo fue un simple:
-i Eh?
-Ciudad Capital les dio varias oportunidades de entregarte y negaron saber nada de ti, así que si te vendieran directamente ellos, los mandamases creerían que te habían estado encubriendo hasta ahora. Por eso me han elegido como
intermediario. Te llevo yo sin levantar sospechas y acto seguido me reparto la recompensa con los de tu antigua ciudad. i Y todos contentos!

Prácticamente estaba diciendo que su sentencia de muerte era un hecho, pero no parecía muy preocupado.
-Y piensas hacerlo? -pregunto ella-. Me entregaras?
i Se te ocurre una idea mejor?
- Podrías dejarme marchar. Para enemistarme con todo el mundo y, además, quedarme sin recompensa? Vas a tener que endulzar esa oferta, querida. Alice no pudo evitar sentirse traicionada.
-i Ellos fueron quienes invadieron nuestra zona, Charles!
-Esa no es mi zona.
Eres 49. Eres un androide. Es tu zona, te guste o no.
Como Charles no ofreció ningún tipo de respuesta, volvió a mirarse a si misma. No estaba atada y Charles no se había molestado en cerrar la puerta de la caravana.
-i No te preocupa que salga corriendo? O que haya visto donde vives?
-Ya te he dicho que mañana te entregare. Probablemente este sea el ultimo sitio donde duermas en tu vida. -No has contestado a la primera pregunta. -No, no me preocupa. Seamos honestos..., adonde irías?
Alice se dejo caer sobre el sofá sin darse cuenta. Apoyo las manos en las rodillas, tratando de pensar, pero no se le ocurría ninguna respuesta. En su ciudad no era bienvenida, su antigua zona estaba devastada y, si huía, tarde o temprano moriría o la atraparían.
-Podría hacerlo -insistió, mas para si misma que para el-. Podría sobrevivir por mi cuenta durante un tiempo, hasta que las cosas se calmasen un poco. Y luego volver a casa..
-A casa? Con tus amigos? Con el de la cicatriz?
Alice tenso los hombros sin ser consciente.
-No hables de Rhett.
-Mira..., siento ser yo quien te lo diga, pero te ha entregado. Lo mejor es que te olvides de el. Los humanos no desarrollan sentimientos muy fuertes por los de nuestra especie, eso es un hecho.
-iTu que sabes! El no es...

-No es como los demás, i verdad? -Charles suspiro- Si, yo solía pensar como tu. Hasta que pase un tiempo con humanos y me percate de que, en cierta forma, todos son iguales. -Tu no sabes nada.

Charles volvió a abrir la nevera, aunque en esa ocasión saco una botella a la que habían arrancado la etiquete y que contenía un liquido anaranjado. Dejo dos vasos pequeños en el centro de la mesa y los relleno.
-Toma. Es tu ultima noche, pero nadie ha dicho que tenga que ser aburrida.
-i Que es eso? Un psicotrópico? Charles tuvo que parpadear varias veces al escuchar esa ultima palabra. -Un... que?

-Droga. Alcohol. Ya me dijeron que los de las caravanas tomáis sustancias de este tipo.
-Eso te dijeron, eh? -La idea pareció divertirlo-. Si, es alcohol. Tu eliges si quieres probarlo o no. -Charles se bebió su copa sin siquiera parpadear y siguió hablando-.
Como decía, no te lo tomes como algo personal. Si te han abandonado, es porque esta en su naturaleza. Es normal que les resulte complicado confiar en algo que apenas conocen.
-Quizá Rhett no supiera lo que hacia.
Oh, lo sabia de sobra. No es el primer androide que me entrega. Por algún motivo, eso le dolió mas que el resto de la conversación. No podía imaginarse a Rhett vendiendo a uno de los suyos. Con ella siempre había sido tan.. abierto de mente. Tan comprensivo. Esa misma persona había vendido androides a sabiendas de lo que les hacían cuando llegaban a la capital? Imposible.

Sin embargo, la había entregado. Por mucho que intentara buscar excusas, justificaciones o posibles significados ocultos, lo había hecho. Y, por si fuera poco, había tenido varias oportunidades de hacerle saber que estaba de su parte, pero no las había aprovechado. A medida que iba asumiendo la realidad, los sentimientos de tristeza y humillación iban haciéndose cada vez mas fuertes. Pero, por encima de todos ellos, pese a que había creído que predominaría la rabia, solo había decepción. De alguna forma, había confiado en el. Y también en los demás. Tina también habría estado de acuerdo con entregarla?
Y Jake y Trisha? Recordaba haberse burlado unas cuantas veces del concepto <romper el corazón>. Lo había visto en varias de las películas de Rhett. En ese momento, pensó que por fin podía hacerse una idea de por que lo describían de esa forma.

-Ojala me hubieran matado esa noche -deseo en voz baja.
Charles la miro, sorprendido, pero ella no añadió nada. Si no hubiera escapado, tanto ella como 42 habrían permanecido en la habitación junto con las demás. Habrían muerto, si, pero su compañera no habría sufrido tanto. Alice nunca habría ido a Ciudad Central, los de la capital no la habrían atacado y todos los que habían fallecido en el asalto seguirían vivos. Si se hubiese quedado en la cama aquella noche, si no hubiera tenido problemas para dormir y no hubiese oído nada... Cerro los ojos con fuerza, deseando poder regresar al pasado y cambiar todas y cada una de sus decisiones, pero era imposible.
-Lamento tener que ser yo quien te abra los ojos -se disculpo Charles-. Después de todo, no me caes mal.
-Apenas sabes nada de mi -dijo ella en voz baja.
-Los dos somos androides lo suficientemente idiotas como para relacionarnos con humanos. Yo diría que ya tenemos bastante en común. Alice alcanzo el vasito que le había ofrecido y, tras dudarlo un instante, se lo acerco a los labios. Despedía un aroma muy particular y fuerte, era bastante desagradable. Con una mueca de desagrado, lo dejo otra vez en la mesa
-Puedo salir de aquí? -pregunto directamente.

Lo cierto era que esperaba un no rotundo, pero Charles la acompaño al exterior sin mediar palabra. Había anochecido y la hoguera que antes había visto que encendían ahora iluminaba toda la circunferencia que formaban las caravanas. La gente iba de un lado para otro tranquilamente, transportando platos de comida y botellas de algo que no parecía agua, sino mas bien el alcohol que Charles le había ofrecido. Un pequeño grupo, en esos momentos, arrastraba un tronco grueso para colocarlo junto a la hoguera y sentarse en el. Ya había otros dos allí.

- Quieres unirte a ellos? -pregunto Charles.
-No les extrañara la compañía de una prisionera?
-Aquí no somos tan remilgados como en las ciudades
-le aseguro divertido, adelantándose-. Vamos. En cuanto vieron aparecer a Charles, sus compañeros se apartaron para dejarles sitio a ambos. No parecieron extrañados de verla. La chica que estaba repartiendo la comida le echo una ojeada mientras ofrecía un plato a Charles. Tenia la piel oscura, el pelo rapado por un lado de la cabeza y las puntas de varios mechones de color rosa. Pero lo que mas llamo la atención de Alice y le provoco un cosquilleo en el estomago, sin embargo, fue que llevara unos mitones negros casi idénticos a los que usaba Rhett.
-iTe gustan los huevos revueltos? -le pregunto la chica con voz monótona, como si estuviera aburrida. Alice, pese a que no sabia muy bien que eran, asintió con la cabeza.

Sabia que era un huevo y también una gallina, pero no recordaba haber consumido ninguna de las dos cosas en su vida. En cuanto le dieron tenedor y plato, comprobó que se trataba de una masa amarillenta y cremosa acompañada de lo que parecía carne seca y un trozo de pan duro. Mientras
Alice lo analizaba todo meticulosamente, Charles, a su lado, comía como si no lo hubiera hecho en años... -comenzó a hablar el chico que estaba sentado a su otro lado, un muchacho quizá un poco mas joven que ella y sumamente delgado-. Eres un androide de esos?
-Un androide de esos. -Charles se echo a reír.
-Si -se limito a decir Alice, dándole un pequeño mordisco al pan duro.
No se había dado cuenta hasta ese momento, pero lo cierto era que estaba hambriento.
-i Por que nos avisaron de que tuviéramos cuidado con ella? -pregunto la chica, que seguía repartiendo comida.
Soltó un resoplido despectivo-. Solo es una niña flacucha.

Eso ofendió un poco mas de lo debido a Alice. No era una niña!
-En serio? -Charles agito el tenedor-. De eso nada.
Tu no la has visto disparar.
-iY tu si?

La verdad es que Alice también acababa de preguntarse eso. Como sabia Charles que disparaba bien si no la había visto nunca?
-Claro que no, pero los rumores se extienden como la pólvora. La ascendieron de novatos a avanzados. Cuanta gente puede decir eso?

Aquello si pareció impresionarlos; al mirarla, ahora sus ojos mostraban respeto. Ella siguió comiendo en silencio. Los huevos revueltos resultaron ser deliciosos.
-Los de las ciudades son unos blandos -opino un chico sentado en otro de los troncos-. No puedes fiarte de su criterio. Varias personas estuvieron de acuerdo. Blandos? Por el contexto, Alice lo atribuyo a debilidad, y enseguida le vino la imagen de los científicos: como los calificarían a ellos?
-Si -estuvo de acuerdo la chica de los mechones rosas.
Fijo la vista en Alice y añadió-: A mi me sigue pareciendo poca cosa. No pudo determinar si era porque parecía estar burlándose de ella, porque ya le quedaba poco que perder o porque, simplemente, necesitaba descargar su rabia contra alguien, pero Alice no pudo callarse.
- Como te llamas? -le pregunto.
-Yin. Y tu? Cual es tu numerito?
-Mi nombre es Alice. -No le permitió seguir hablando antes de proseguir-. Se te dan bien las armas, Yin?
-Soy la mejor de aquí. Si no te lo crees, pregúntale a cualquiera.

Charles, como si se hubiera sentido identificado con ese termino, asintió para darle la razón.
-Pues yo era de las mejores de mi ciudad.
-Que quieres decir con eso? ;Me estas retando?
Quienes las rodeaban empezaron a aplaudir, lo que hizo que Alice perdiese algo de fuerza de voluntad. Yin, en cambio, esbozo una gran sonrisa y empezó a animarlos.
-iEl robotito quiere apostar conmigo! Apostar el que? -pregunto Alice un poco perdida. Cuando retas a alguien, ambos tenéis que poner algo en juego -le explica el chico flacucho-. Quien gana se lleva ambas cosas.
-Supongo que mi apuesta no puede ser mi libertad, ino?
Charles empezó a reírse.
-Ya te gustaría
Yin se dio la vuelta en ese momento y examino a Alice de arriba abajo hasta detenerse en sus pies. Pareció considerarlo unos instantes antes de decidirse
-Quiero tus botas -declaro.
-i No puedo elegir yo lo que me juego?
-No. Tu escoges lo que apuesto yo, robotito.
Miro sus botas, dubitativa. Eran buenas. Y habían sido de
las primeras cosas que había recibido en la ciudad, casi como
un símbolo del inicio de su nueva vida. No quería separarse de ellas. Pero, a la vez, no iba a echarse atrás y ser el motivo de burla del campamento. Ni aunque fuera a permanecer allí solamente unas pocas horas.
-Vale -acepto Alice finalmente, señalándola-. Yo quiero tus guantes.
Yin pareció algo contrariada. Levanto su mano, enseñándolos, y la gente pareció tan extrañada como ella.
- Unos mitones? -pregunto Charles-. Puedes elegir lo que quieras. Incluso su arma.

-Quiero esos guantes.
-Como prefieras. -Yin no le dio mas vueltas-. Vayamos directas a lo interesante, ino? Apartaron uno de los troncos para colocar varias cajas y barriles de madera, con botellas de cristal vacías sobre ellos.

Algunas estaban en posiciones elevadas, otras prácticamente en el suelo y unas pocas tumbadas de forma que fuera más difícil acertar. La gente había hecho un corrillo para despejar la zona. Alice y Yin se colocaron, alineadas, a unos metros del obstáculo. A ambas se les entrego un revolver con cinco
palas, así que esos eran los intentos de los que dispondrían.
Quien alcanzara mas botellas, ganaba. No era muy complicado.
-Todavía estas a tiempo de echarte atrás y conservar esas preciosas botas -le recordó Yin mientras colocaba los pies sobre la línea. Alice no respondió. Estaba muy ocupada canalizando todas sus frustraciones en aquellas botellas. Eso la ayudaría a afinar su puntería.
-Preparadas, señoritas? -pregunto Charles tras ellas. Da ya la orden -rugió Yin impaciente.
-Madre mía, que carácter. -Sin mas preámbulos, Charles levanto una mano y volvió a bajarla a toda velocidad-. Cuando queráis! Alice no reacciono a tiempo y Yin disparo a la primera botella, la que estaba mas cerca. El sonido hizo que diera un brinco y, entonces, su cuerpo empezó a funcionario forma
automática. Sujeto bien el arma, busco con la mirada, y apretó el gatillo. Una botella relativamente fácil estallo con la bala.
-iUno a uno! -grito alguien. Lo cierto era que Alice no recordaba que tenían publico. Estaba muy concentrada, y solo miraba fijamente las botellas, deseando vaciar el cargador en ellas. Las manos le temblaban con una rabia que parecía guiarla.
Descerrajo otro tiro. No se detuvo para comprobar si había acertado; busco otro objetivo. Y otro. Y otro. Y otro mas. Volvió a apretar el gatillo, pero un ligero clic le indico que se había quedado sin balas. Lo intento dos veces mas, furiosa, hasta que se dio cuenta de que todo el mundo se había quedado en silencio. Parpadeo, volviendo a la realidad, y por fin fue consciente de lo que había pasado. Había disparado a las cinco botellas sin detenerse. Yin, sorprendida, había sido incapaz de agotar sus balas.

-iHa ganado el robotito! -grito alguien entonces.
Alice trato de darse la vuelta, pero solo pudo soltar un grito cuando otra persona se acerco y la agarro de las rodillas para levantarla en el aire. Lejos de compartir sus risas y sus vítores, empezó a chillar para que la bajaran. Sin embargo, los habitantes de las caravanas se la pasaban de brazos en brazos, sentándola en varios hombros y lanzándola al aire.

Llego a creer que les vomitaría encima, pero por suerte consiguió, de algún modo, aterrizar en el suelo de nuevo. En el cómodo y seguro suelo. Y, en medio del caos, Yin se le acerco con los dientes apretados y le lanzo los mitones a la cara. Alice esbozo una gran sonrisa, que se ensancho incluso mas cuando se los hubo puesto. La apuesta fue la casilla de salida de los duelos esa noche, y Alice empezó también a celebrar las victorias de los siguientes participantes. Incluso se animo a levantarlos por los aires, aunque no tuviera mucha fuerza. Sin percatarse, termino olvidándose de Rhett, de su antigua ciudad y de lo que le sucedería al día siguiente. No. Esa noche no se sentía como una prisionera, sino como un miembro mas de aquella extraña familia.

Ya habían pasado varias horas cuando Alice entro en la caravana de Charles, que se había retirado antes. Lo encontró leyendo unos papeles. Pareció divertido cuando ella se tumbo en el suelo y se quedo allí, abrazada a una botella de alcohol .

- Al final lo has probado? -pregunto.
Si, pero ni siquiera recuerdo cuando. Ni como... -Soltó una risita floja-. Creo que nunca me lo había pasado tan bien.
-Ya te dije que si algún día me visitabas te divertirías
Ella empezó a reírse con ganas, dejando la botella a un lado y estirando los brazos y las piernas. Parecía una estrella de mar.
-Deberías dormir -sugirió Charles entonces-. Mañana es tu gran día.
-iMi gran día? No tienes ni idea de lo que les hacen a los androides defectuosos como nosotros, verdad?

Charles la miro, curioso. i Lo sabes tu?
-A ti solo te expulsaron de la zona. Te cortaron la mano, i, pero eso no es nada.
-iAh, no? Vaya, y que le van a hacer a una pobre androide como tu que sea peor que perder una mano?
-En el mejor de los casos, me dispararan en el estomago y todo terminara rápido. Sin dolor y sin sufrimiento. En el peor... me desconectaran para ver que errores ha tenido mi núcleo. Y me lo arrebataran todo. Mis recuerdos, mis habilidades, mis emociones, mis... sentimientos. Todo
iY eso te parece peor que quedarte manco?

Alice volvió lentamente la cabeza hacia el, ofendida.
-Si, mucho peor.
Por que?
-Porque que te queda si te lo arrebatan todo?

-La vida.
-i Y de que sirve vivir sin emociones, sin recuerdos y sin
sentimientos? Realmente estas viviendo o solo eres un recipiente vacío?
-Vaya, quieres que nos pongamos filosóficos? Porque para continuar con esta conversación voy a necesitar emborracharme
Alice, para su propia sorpresa, soltó una risa totalmente sincera y clavo la mirada otra vez en el techo.
-Eso que te he dicho... es lo que solía repetir mi padre. Que lo que diferencia a los humanos de los androides es que ellos tienen sentimientos, recuerdos y emociones, y nosotros no. Pero ahora me aterra perder mi identidad, y se supone que un androide no debería sentir miedo... Cada vez estoy menos segura de cual es la diferencia entre ellos y nosotros. Dejo pasar unos segundos de silencio en los que el alcohol siguió haciéndole efecto. Se pregunto como se sentiría al día siguiente, si es que se iba a sentir de alguna forma. Esa noche, tirada en el suelo, riendo, borracha, podía ser quien quisiera; pero por la mañana, cuando saliera por aquella puerta, volvería a tener que enfrentarse a la realidad.
-No dormiré -resolvió entonces-. Quiero disfrutar de mis recuerdos durante unas horas mas.

-Haz lo que te plazca, pero no te alejes de las caravanas. Te aseguro que no quieres cruzarte con los salvajes tu sola.
-No te preocupes. -Alice sonrió amargamente-. No tengo ningún lugar al que ir. Ni tampoco nada que perder.